March Comes In Like a Lion ha llegado tanto a Netflix como a Crunchyroll, brindando una oportunidad única para experimentar uno de los dramas más distintivos, tanto visual como emocionalmente, del anime moderno. Producida por el estudio Shaft, la serie es una clase magistral de narrativa atmosférica, utilizando la dirección vanguardista característica del estudio para trazar el panorama interno de un prodigio del shogi que vive en duelo y aislamiento.

Un retrato de resiliencia silenciosa

La historia sigue a Rei Kiriyama, un jugador profesional de shogi de 17 años que vive en soledad tras escapar de una vida doméstica asfixiante. Aunque la premisa se centra en el mundo de alta presión de los juegos de mesa competitivos, el corazón de la serie reside en el lento y doloroso proceso de Rei para aprender a aceptar la bondad de las hermanas Kawamoto, una familia local que lo mantiene anclado al mundo de los vivos.

Por qué destaca

Lo que separa a esta serie de otros dramas seinen es su negativa a depender del melodrama. En cambio, trata la depresión y el agotamiento profesional de Rei con una paciencia observacional y delicada. La animación de Shaft eleva estos momentos de calma, pasando de representaciones crudas y monocromáticas de la soledad de Rei a secuencias vibrantes y cálidas que reflejan su rehabilitación gradual y el descubrimiento de una familia elegida.

Una obra esencial

Con una calificación de 8.37 en MyAnimeList basada en más de 300,000 votos, la serie es ampliamente considerada como un pináculo del medio. Logra equilibrar la intensidad intelectual de las partidas de shogi con una mirada profundamente empática sobre las complejidades de la adopción y la responsabilidad adulta.

La serie ya está disponible en su totalidad para streaming, incluyendo la primera temporada completa. Para aquellos que buscan una obra que priorice la profundidad de los personajes y la intención artística por encima de los tropos estándar del género, esta es una visualización obligatoria.