Un enorme proyecto de parque temático de 6 mil millones de euros en Cergy-Pontoise, Francia, enfrenta obstáculos significativos antes de poder comenzar su construcción. Aunque el desarrollo fue promocionado recientemente por el presidente francés Emmanuel Macron como una iniciativa emblemática comparable a Disneyland Paris, informes del periódico francés Le Monde sugieren que el proyecto carece de la aprobación esencial de los titulares de los derechos de la franquicia Dragon Ball.

Según el informe, múltiples fuentes familiarizadas con la propuesta han confirmado que el proyecto aún no ha obtenido los acuerdos de licencia necesarios. La propiedad intelectual de la serie es gestionada estrictamente por un consorcio compuesto por Bird Studio —la productora fundada por el fallecido Akira Toriyama—, junto con la editorial Shueisha y Toei Animation, que supervisa los derechos del anime.

Aunque el gobierno francés ha posicionado al parque como un motor económico importante que se espera genere 22,000 empleos, la discrepancia entre el anuncio oficial y el estado de los derechos de propiedad intelectual sigue siendo un punto crítico de incertidumbre. El proyecto fue caracterizado inicialmente en los medios como centrado en la icónica serie de manga y anime, pero sin un acuerdo formal de las partes interesadas en Japón, la dirección temática del parque permanece en duda.

Por qué es importante: La magnitud de la inversión propuesta sugiere una apuesta por la infraestructura a largo plazo; sin embargo, la ausencia de una asociación confirmada con los propietarios de la propiedad intelectual resalta la complejidad de las licencias internacionales para grandes propiedades de entretenimiento. Queda por ver si el proyecto cambiará a una temática diferente o si las negociaciones con los titulares de los derechos aún continúan tras bambalinas.