El gobierno japonés ha dado señales de poner fin al Cool Japan Fund, un vehículo de inversión público-privada diseñado para promover la cultura pop nacional —incluyendo anime, manga y moda— a nivel mundial. Según informes de Asahi Shimbun y Mainichi Shimbun, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) ha decidido excluir al fondo de su solicitud de presupuesto para el año fiscal 2027, lo que marca efectivamente su disolución.
Lanzado en 2013 como una pieza clave de la estrategia económica del fallecido primer ministro Shinzō Abe, el fondo tenía como objetivo aprovechar el poder blando de Japón para obtener beneficios comerciales. Sin embargo, la iniciativa sufrió un desempeño constantemente bajo. Para el momento de esta decisión, el fondo había acumulado aproximadamente 54 mil millones de yenes en pérdidas. Aunque la iniciativa brindó apoyo de emergencia a empresas durante la pandemia de 2020, su historial de inversiones comerciales se mantuvo mayormente estancado.
La cartera del fondo incluía varias empresas de alto perfil dentro de la industria del anime, como una inversión de 30 millones de dólares en Sentai Holdings en 2019 y el respaldo inicial a la ya desaparecida plataforma de streaming Daisuki. También financió expansiones educativas para Kadokawa Contents Academy. A pesar de estos esfuerzos, el Ministerio de Finanzas ya había comenzado a cuestionar la viabilidad del fondo desde 2022, estableciendo un plazo de rentabilidad que la organización no logró cumplir.
Sin una nueva asignación presupuestaria para el próximo año fiscal, el fondo no podrá iniciar nuevas inversiones. Este cambio marca una transformación definitiva en la forma en que el gobierno japonés aborda la comercialización internacional de sus exportaciones culturales, alejándose de la inversión directa público-privada hacia estrategias más sostenibles y orientadas al mercado.