Antes del fenómeno cultural que supuso Neon Genesis Evangelion, Studio Gainax realizó su primer intento en el largometraje con Royal Space Force: The Wings of Honneamise. Ambientada en un mundo al borde de la guerra, la película narra la historia de un piloto cínico y reacio que se ofrece como voluntario para un peligroso programa espacial. La obra posee una profundidad realista y visualmente ambiciosa sobre la ambición humana y el costo del progreso.
Ganadora del Premio Seiun a la Mejor Presentación Dramática en 1988, la película sigue siendo un punto de inflexión gracias a sus meticulosos diseños mecánicos y a su construcción de mundo. Al priorizar la atmósfera y los detalles técnicos sobre la acción convencional, ofreciendo un estudio de personajes de ritmo pausado, esta obra es una pieza imprescindible para los entusiastas de la ciencia ficción dura y la historia de la animación.